Tengo derecho a no estar bien: abrazar nuestras emociones también es salud y autocuidado
«En momentos de inestabilidad, de tormenta, tengo derecho a no estar bien. Tengo derecho a sentir las emociones que surgen porque me van a dar mucha información. No tengo la obligación de mostrarme feliz y positiva cuando no lo estoy, cuando lo que siento es dolor y miedo.»
Estas palabras las compartió una paciente de cáncer después de una de nuestras sesiones. Y al escucharlas de su boca, algo dentro de mí se detuvo, ver su cambio en su forma de expresión verbal, no verbal y corporal me emocionó. Yo también lo viví durante el cáncer de mi sobrino y de mi hermana y por eso lo sabía.
Cuánta sabiduría hay en permitirse sentir.
Cuánta libertad hay en dejar de fingir.
Y cuánta verdad hay en reconocer que no siempre estamos bien… y que eso también está bien.
En Brulemoción lo repetimos una y otra vez: no necesitas ser fuerte todo el tiempo. No tienes que disfrazar el miedo en sonrisa, ni convertir cada lágrima en una frase positiva. A veces, lo más sano es simplemente estar contigo, sentir lo que estás sintiendo y dejar de «luchar» contra lo que ya está ocurriendo en tu interior.
Las emociones no son el problema. El problema es no permitirnos sentirlas.
El dolor, la tristeza, la rabia o el miedo no son enemigos. Son mensajes. Señales de que algo está pasando dentro de ti. De que necesitas sostén, escucha o cuidado. No podemos tapar una tormenta con un paraguas de frases bonitas. Necesitamos atravesarla, aunque nos duela, aunque nos remueva.
Como decía Carl Jung en su libro ‘El Hombre Moderno en Busca de un Alma’:
No podemos cambiar nada hasta que lo aceptemos. La condena no libera, oprime
Y esto también se aplica a nuestras emociones. Aceptar lo que sentimos no es resignarnos. Es un acto de amor. Es reconocer que estamos vivos, que todo lo que sentimos tiene un sentido, que nuestras emociones también nos están cuidando a su manera, tiene información y necesitan ser escuchadas.
¡Acepto que no estoy bien, que tengo miedo, dolor que estoy triste, …!
Para los pacientes, los familiares, los acompañantes, los cuidadores…
Esto no es solo para quien vive un proceso oncológico. Es para todas las personas que en algún momento se han dicho a sí mismas “debería estar mejor” o “tengo que ser fuerte por los demás”.
¿Y si cambiamos eso por un:
- “Hoy me doy permiso para no estar bien.”
- “Hoy no tengo que ser la versión perfecta de mí.”
- “Hoy solo voy a escucharme con respeto.”
Porque eso también es sanador.
Eso también es acompañarse.
Eso también es coraje.
La fuerza no siempre se ve. A veces la fuerza es quedarse en silencio y abrazarse por dentro.
En Brulemoción trabajamos desde este lugar: humano, amoroso y real. Sabemos que el camino emocional durante y después del cáncer está lleno de luces y sombras. Y que no hay un solo modo correcto de caminarlo, sino el tuyo. Te acompañamos a descubrirlo, con respeto, sin exigencias, sin juicios.
Si sientes que necesitas apoyo, formación o simplemente un espacio para ti, estamos aquí para ayudarte.
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