El cáncer no es una batalla, es un camino

12/02/2025

La importancia del lenguaje en el cáncer infantil: palabras que cuidan

Hace unos días estábamos hablando Marta y yo sobre la importancia de las palabras que se utilizan con quienes viven el cáncer y el daño que hace a quien lo recibe, seguramente sin querer. En nuestras formaciones hacemos mucho hincapié en ello y es que no somos conscientes de que reflejan muchas cosas de quien las dice: a veces falta de escucha real, otras veces porque nos duele lo que le pasa, otras es falta de empatía, en cualquier caso, nosotras siempre invitamos a reflexionar sobre su impacto, su importancia y cómo podemos transformar las palabras para que sumen, en lugar de restar. Ellos no son responsables de su enfermedad y consecuencias, necesitan sentir que les entendemos, que no están solos y que está bien sentir miedo.

De ahí el artículo de hoy (también puedes leer aquí sobre el tema):

El lenguaje que usamos tiene el poder de transformar realidades, sobre todo cuando hablamos de niñas y niños con cáncer. Muchas veces, sin darnos cuenta, utilizamos palabras que pueden hacerles daño o confundirles. Por eso, es fundamental reflexionar sobre cómo nos expresamos y el impacto que nuestras palabras pueden tener en ellos y sus familias. ¿Sabías que expresiones como «lucha» o «batalla» pueden afectar negativamente cómo perciben su enfermedad?

El daño de las palabras, expresiones que deberíamos evitar

Decir frases como «luchar contra el cáncer» o «ser un guerrero» suele tener una buena intención, pero puede transmitir mensajes equivocados y una carga emocional muy pesada. Estas palabras pueden hacer que los menores sientan que deben ser fuertes todo el tiempo, lo que puede hacer que sientan que no tienen derecho a estar tristes, cansados o con miedo. Peor aún, si el tratamiento no funciona, podrían interpretar que «no lucharon lo suficiente», generando sentimientos de culpa.

Frases como «vencer al cáncer» también pueden dividir a los niños entre «ganadores» y «perdedores». Esto, además de ser insensible, también refuerza la idea equivocada de que el desenlace depende exclusivamente de ellos, ignorando los factores médicos y biológicos. Esto no es justo, porque el cáncer no es una competición ni un juego.

La importancia de reconocer las emociones

En lugar de exigir valentía constante, es fundamental validar las emociones de los niños. Decir cosas como «entiendo que tengas miedo» o «es normal sentirse así» puede marcar una gran diferencia. Este enfoque no solo les permite sentirse aceptados tal como son, sino que también fomenta un espacio seguro para expresar sus sentimientos.

Además, debemos evitar asociar el cáncer con metáforas aterradoras como «monstruo» o «bicho», que pueden ser confusas y asustar a los niños, haciéndoles pensar que hay algo malo o feo dentro de ellos. . En su lugar, es mejor explicar la enfermedad de manera simple y honesta, adaptada a su edad y que los tratamientos y los médicos están ayudando a gestionar.

Cambiemos el enfoque

Podemos usar un lenguaje más empático y realista que transmita apoyo en lugar de presión. Por ejemplo:

  • En lugar de «tienes que ser valiente», di «entiendo que tengas miedo» o «estoy contigo».
  • No hay vencedores ni vencidos: Sustituye «ganar la batalla» por «seguir con el tratamiento» o «estar en un proceso de cuidado».
  • En vez de «no pasa nada», utiliza «es normal que te sientas así».

Este pequeño cambio valida las emociones del menor y les permite sentirse aceptados tal como son, con sus días buenos y no tan buenos.

Representaciones que suman

La forma en que representamos el cáncer también importa. Muchas veces asociamos esta enfermedad con la pérdida de cabello o el uso de pañuelos, pero no todos los niños experimentan estos cambios físicos. Reconocer la diversidad de experiencias ayuda a que todos se sientan apoyados, sin importar su apariencia.

Recomendaciones para un lenguaje más empático

Para mejorar nuestra manera de hablar, aquí tienes algunas ideas para transformar el lenguaje de forma asertiva y empática:

  • Cambia «perder la batalla» por «fallecer a causa del cáncer».
  • En vez de «luchador/a», di «niño o niña con cáncer».
  • Sustituye «batalla contra el cáncer» por «tratamiento» o «proceso de cáncer infantil».
  • Usa frases como «te entiendo» en lugar de «no pasa nada»
  • ¡Puedo tener un día triste! En lugar de decir «no llores» o «no pasa nada», dile «te entiendo, es normal estar triste»
  • No tiene bichos ni monstruos dentro, es «cáncer o células cancerosas»
  • Tampoco están «peleando contra el cáncer», «están recibiendo tratamiento»

Un camino de apoyo y comprensión

El cáncer infantil no es una batalla ni un cuento de terror, ees un camino que los niños recorren con el apoyo de sus familias, médicos y entorno. Nuestro lenguaje puede ser una herramienta poderosa para acompañarlos de forma más humana y empática.

Hablemos con palabras que cuiden, que abracen y que consuelen. Cambiando nuestra manera de hablar, también cambiamos cómo los niños perciben su realidad. Porque, al final, cada palabra cuenta.

Estos son algunos libros, y su enlace, que pueden ser de ayuda:

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