A veces, necesitamos parar. Respirar. Escuchar nuestra alma, nuestro interior en medio del ruido.
Este poema me acompaña desde hace tiempo y hoy quiero compartirlo contigo. Porque en medio del diagnóstico, del miedo, de las dudas… hay algo que permanece: tú, tu alma, tu esencia, tu camino.
Léelo despacio. Haz una pausa entre frase y frase. Quizás encuentres alguna que te abrace justo donde más lo necesitas.
—Silvia
Anda plácidamente entre el ruido y la prisa
y recuerda que paz que puede haber en el silencio.
Vive en buenos términos con todas las personas
todo lo que puedas, sin rendirte.
Di tu verdad tranquila y clara,
escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante;
ellos también tienen su historia.
Evita a las personas ruidosas y agresivas,
sin vejaciones al espíritu.
Si te comparas con otros puedes volverte vanidoso y amargo;
porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus logros así como de tus aviones.
Mantén el interés en tu propia carrera, aunque sea humilde,
es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.
Usa la precaución en tus negocios, porque el mundo está lleno de trampas.
Pero no por eso te niegues a la virtud que pueda existir.
Mucha gente lucha por altos ideales
y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
¡Sé tú mismo!, especialmente no finjas afectos
tampoco seas cínico respecto del amor
porque frente a toda aridez y desencanto
el amor es perenne como la hierba.
Recoge mansamente el consejo de los años,
renunciando graciosamente a las cosas de juventud.
Nutre tu fuerza espiritual para que te proteja en la desgracia arrepentida
pero no te angusties con fantasías.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad;
junto con una sana disciplina, sé amable contigo mismo.
Tú eres una criatura del Universo,
no menos que los árboles y las estrellas;
tú tienes derecho a estar aquí
y te resulta evidente o no
sin duda el universo se desenvuelve como debe.
Por lo tanto, mantente en paz con Dios
de cualquier modo que lo concibas
y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantén en la ruidosa confusión, paz con tu alma
con todas sus farsas y sueños rotos
éste sigue siendo un mundo hermoso.
Ten cuidado…
Esfuérzate en ser feliz.
Max Ehrmann
Cuando las palabras se detienen, el silencio habla.
Este poema no es solo una lectura… es un susurro del alma que nos recuerda lo que, a veces, olvidamos: que no necesitamos correr para llegar, que no hay que tener todas las respuestas para vivir con sentido, que la calma nace dentro, cuando dejamos de exigirnos tanto y empezamos a escucharnos de verdad.
En medio del diagnóstico, de la incertidumbre o del dolor, también hay espacio para la belleza. También puedes respirar, cerrar los ojos y simplemente estar.
No hay prisa. Estás en tí. Estás en el camino.
En Brulemoción, acompañamos a quienes desean recordar esto. A quienes necesitan sostén, escucha, comprensión.
Tú también puedes aprender a acompañar desde el alma. Y también puedes dejarte acompañar.
Escríbenos si sientes que es tu momento de dar o de recibir.
Con cariño,
Silvia
Si sientes que necesitas apoyo, formación o simplemente un espacio para ti, estamos aquí para ayudarte.
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